
texto y fotografías por: Néstor López (nstrlpz)
Anoche en el íntimo recinto de The Observatory North Park en San Diego se vivió una de esas noches que reviven el espíritu del pop-punk/emo de principios de los 2000. Con un cartel que combinó nostalgia y energía renovada, The Starting Line y Finch entregaron un espectáculo cargado de emoción, guitarras afiladas y momentos que resonarán mucho después del “último acorde”.
Desde que las puertas se abrieron se podía sentir la vibra: camisetas clásicas, pines, recuerdos de tiempos en que la palabra “emo” se usaba sin pudor y los círculos de pogo eran parte de la rutina. La sala, con capacidad de poco más de mil personas, permitió que la experiencia mantuviera ese aire de cercanía, de “todos estamos aquí por lo mismo».

El público estuvo animado desde el primer acto de la noche: saltos, cantos de fondo, y esa conexión especial que solo se da cuando una banda que amas regresa y lo hace con ganas reales.

Finch salió al escenario sabiendo que muchos de los presentes estaban allí por The Starting Line, pero demostró que también merecía el aplauso. Riffs potentes, voces cargadas de urgencia, y una puesta en escena que combinó elementos clásicos de su catálogo con energía renovada.
Lo que más destacó: la manera en que alternaron entre momentos dominados por melodía y otros más agresivos, manteniendo el ritmo sin permitir que el ánimo decayera. Se intuía que The Starting Line era el plato fuerte, pero Finch se aseguró de marcar territorio.

Cuando la banda principal tomó el escenario, fue como si los relojes se hubieran detenido justo en ese instante perfecto: melodías que conocíamos de memoria, coros que se levantaban y se proyectaban al techo del recinto, y ese “wow” inevitable al escuchar los primeros acordes de un tema que define una época.

En resumen, anoche fue una victoria para quienes creyeron que esas olas de pop-punk/emo podían volver a sentirse vitales. The Starting Line y Finch no solo sobrevivieron a la prueba del tiempo, sino que demostraron que el vínculo con su base de fans sigue tan fuerte como siempre. Desde Mexicali soy testigo: si tienes la oportunidad de verlos en esta gira, no lo dudes. Fue una noche para recordar, para gritar, para cantar a todo pulmón y para reafirmar que, a veces, la mejor medicina es un buen coro bajo un techo vibrando junto a guitarras.




Agradecimientos para el personal de The Observatory en San Diego y Live Nation por todas las atenciones.





Deja un comentario