Reseña de «Furiosa: A Mad Max Saga»
En el vasto yermo que George Miller ha vuelto a traer a la vida, «Furiosa: A Mad Max Saga» se erige como un faro de narrativa cruda y acción desenfrenada. Anya Taylor-Joy, con una presencia tan magnética como el desierto es implacable, encarna a la joven Furiosa, cuyo origen se despliega ante nosotros como un tapiz tejido con hilos de valentía y supervivencia.
La película, aunque a veces peca de lenta en su desarrollo, no deja de ser un espectáculo visual que captura la esencia de un mundo al borde del colapso. Chris Hemsworth, Tom Burke y Alyla Browne complementan este cuadro distópico, cada uno aportando matices que enriquecen la trama.

El equipo detrás de cámaras, adornado con laureles de la Academia, no escatima en detalles. Desde la dirección de fotografía de Simon Duggan, que nos regala escenas nocturnas que, aunque imperfectas, son un deleite visual, hasta la banda sonora de Tom Holkenborg, que acompaña cada giro y revuelta con una precisión emocional.
Es cierto que los efectos especiales, en especial durante las tomas nocturnas, pueden dejar algo que desear, pero esto no opaca el brillo de una producción que se siente tan árida y desolada como el mundo que retrata. La película, en su conjunto, es un tributo a la tenacidad y el ingenio humano, un recordatorio de que incluso en la desesperación, hay belleza y esperanza.

«Furiosa» es una odisea que, a pesar de sus altibajos, merece ser experimentada en la inmensidad de la pantalla grande.
Le otorgo 8 estrellas de 10, una calificación que refleja tanto sus logros como sus ambiciones, y que invita al espectador a sumergirse en el caos y la calma de este nuevo capítulo de la saga Mad Max.






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