EL CONTADOR 2

Columna por: Isvi Adoniram

En 2016, el director Gavin O’Connor nos trajo El Contador, un thriller de acción protagonizado por Ben Affleck sobre un contador público con síndrome de Asperger que llevaba una doble vida lavando dinero para clientes peligrosos, como la mafia y carteles de droga. Casi una década más tarde, la secuela llega a los cines, y los resultados, contra todo pronóstico, podrían sorprender a más de uno.

Una secuela nunca es trabajo sencillo. En muchas ocasiones, los realizadores tratan de ofrecer más de lo que las audiencias disfrutaron en la primera película, pero se olvidan de otros elementos igual de importantes, como expandir su mundo de manera coherente.

Fotografía cortesía WB

Con El Contador 2 se explora a fondo la relación entre el personaje de Affleck y su hermano Braxton, a quien da vida el actor Jon Bernthal (conocido por su papel de Punisher en el MCU). Este vínculo fraternal apenas tuvo relevancia en el final de la primera entrega, pero en la secuela esa relación en particular es lo que convierte a la cinta en una «buddy comedy» al más puro estilo de filmes policiacos, como Arma Mortal o The Nice Guys, donde el principal atractivo es ver cómo interactúan los protagonistas disfuncionales, gracias al contraste entre sus personalidades, mientras resuelven el misterio que se les ha asignado.

En el reparto, vuelven caras conocidas como J.K. Simmons y Cynthia Addai-Robinson, quienes trabajan para el sector del gobierno y actúan como conexión directa entre el contador y el caso que sostiene la trama.

El Contador 2 llega a los cines este 24 de abril.

No obstante, pese a sus fortalezas, El Contador 2 también tiene sus desaciertos. Uno de ellos es que la condición del personaje de Affleck parece retratarse de una forma cada vez más estereotípica y simplista conforme avanza la trama (aunque verlo tratar de relacionarse con otras personas genera momentos incómodos de diversión ligera). La cinta utiliza un tópico —el tráfico internacional de personas— para el desarrollo de su trama de manera algo superficial, lo cual, combinado con elementos como la escuela infantil (que en ciertos momentos recuerda a la mansión Xavier de X-Men) y una organización de asesinos al más puro estilo de la saga de John Wick, sitúa la película en un territorio tan extraño que no se sabe si debe tomarse en serio o no. Otro de los problemas es la falta de un antagonista definido, ya que, si bien existen personajes que obstaculizan la meta de los protagonistas (como el interpretado por la actriz Daniella Pineda), ninguno representa más que una molestia momentánea para el dúo de hermanos, lo que, en lo personal, me decepcionó un poco, ya que la película presenta ideas interesantes, pero parece que nunca se atreve a desarrollarlas.

Fuera de eso, la cinta es un espectáculo que cuenta con efectivos momentos de camaradería fraternal entre un par disparejo, que poco a poco intenta apoyarse mutuamente a pesar de no entenderse completamente. Esto, sumado a sus emocionantes secuencias de acción y misterio, la vuelve sumamente disfrutable, incluso si no has visto la primera entrega, y establece las bases para una secuela que podría marcar la conclusión de una inesperada trilogía.

El Contador 2 llega a los cines este 24 de abril.

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