Por: Isvi Adoniram

Los remakes live-action se han convertido en todo un fenómeno cinematográfico, popularizado mayormente por Disney en la última década. Hace apenas unas semanas, Lilo y Stitch llegó a la pantalla grande y se convirtió en un éxito de taquilla (todo lo contrario a lo sucedido con Blancanieves la pasada primavera).

Pero ahora es turno de la competencia, ya que DreamWorks nos trae su primer remake live-action con Cómo entrenar a tu dragón, que, a diferencia de la mayoría de los de Disney, cuenta con el mismo director detrás de escenas. Todo apunta a que será lo más fiel posible a la cinta original. ¿Pero acaso esta nueva versión vale la pena?

En primer lugar, creo que las versiones animadas siempre resultan superiores a las adaptaciones live-action, ya que funcionan de manera más orgánica en ese medio. Dicho esto, este remake es, sin duda alguna, una muy buena recreación de la cinta original. Enriqueciéndose el mundo de fantasía poblado de dragones y vikingos, nos regala increíbles secuencias de vuelo y un conflicto entre padre e hijo que engancha: se contrapone lo que se espera que Hipo se convierta para cumplir con las expectativas de su padre contra lo que es en realidad.

Mason Thames brilla como la versión humana de Hipo, conservando la torpeza y curiosidad por los dragones que caracterizaron a su contraparte animada. Gerald Butler, en el papel de Estoico, impone autoridad con su sola presencia (curiosamente, es el único actor que repite su personaje de la versión animada, ya que él prestó su voz). Además, Nico Parker, como Astrid, resultó ser una de las mejores sorpresas del filme, pese a la polémica que generó su anuncio de casting.

Una de las cosas que sentí desaprovechadas fue el tratamiento de los personajes secundarios. En esta versión, podrían haberse establecido vínculos más fuertes entre el grupo, al representar a la siguiente generación de vikingos, pero tal parece que su función se limita a aportar momentos de comedia. Aun así, esto no llega a arruinar la experiencia.

En cuanto a los dragones, honestamente, tenía temor de que se repitiera la situación de El Rey León, donde la transición de la animación al live-action hace que se pierda la personalidad y expresividad. Sin embargo, al ver el diseño y la estética de las criaturas, queda claro que supieron plantearlo de forma orgánica y exitosa. Chimuelo sigue siendo uno de los elementos más destacados de la película, manteniendo el encanto que lo caracteriza. Además, volver a escuchar la banda sonora de John Powell mientras Hipo y Chimuelo recorren el cielo recaptura de manera magistral la esencia de la versión original.

En definitiva, DreamWorks podría llevarse el título de haber realizado el live-action más fiel a la cinta original hasta la fecha (¡y estén atentos, ya confirmaron la secuela para 2027!). No obstante, el debate sobre los remakes live-action continuará, evidenciando la tendencia de los estudios a reciclar historias apelando a la nostalgia.

Cómo entrenar a tu dragón ya está disponible en cines.

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