
Por: Isvi Adoniram
La película toma como base el modelo clásico de comedias románticas predominantes en la década de los 2000. Gran parte del inicio se siente «predecible» de manera intencional gracias a la escritura de Celine Song. Sin embargo, justo cuando crees saber qué rumbo tomará la historia, la trama arranca con una brutal honestidad sobre cómo funcionan las relaciones en la edad moderna, lo que puede llegar a incomodar (en el mejor de los sentidos).

La cinta no aborda el tema de la superficialidad desde una perspectiva simplista. Aunque algunos pueden creer que el discurso planteado se reduce al clásico hombre rico vs. hombre pobre, en realidad ambos personajes masculinos tienen atributos y debilidades que, aunque no se exploran a profundidad, los convierten en personajes no tan vacíos. Esto es especialmente cierto si consideramos que no son el eje central de la trama. Lucy (Dakota Johnson) es la protagonista, y vemos la historia mayormente a través de sus ojos y experiencias como casamentera en Nueva York. Ella reflexiona sobre sus intereses materialistas y si prefiere estar con alguien que represente estabilidad o con quien tenga un vínculo verdadero, dejando de lado lo superficial.
Me encanta cómo Song escribe sus ingeniosos diálogos, y se nota una clara intención en la dirección. Para mí, la decisión de usar tomas más largas de lo usual eleva esta historia. La fotografía también me cautivó aún más. En general, esta comedia romántica pasa por una especie de metamorfosis en la que va cambiando junto a su protagonista. Celine Song se arriesga al plasmar cómo es el amor verdadero en una sociedad cada vez más consumista, que en muchas ocasiones prefiere construir dinámicas basadas en aparentar en lugar de sentir.
«Amores Materialistas» llega a cines el 31 de julio.





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