
Por: Irene Ramirez
Mucho se podrá decir de TS12, la doceava era de Taylor Swift. Después de haber terminado el tour más exitoso de su carrera, Taylor Swift nos regala su duodécima entrega con el disco The Life of a Showgirl.
En algunas entrevistas, la artista menciona cómo, al encontrar el amor —refiriéndose a su relación con el famoso jugador de la NFL—, estaba temerosa de que sus talentos literarios como cantautora hubieran terminado. Sin embargo, cuenta que, por el contrario, logró transmitir en sus letras justo cómo se encuentra en uno de los momentos más felices de su vida personal.
Durante The Eras Tour, Swift realizó viajes a Suiza, donde comenzó a trabajar en este disco inédito. Como Swiftie acreditada que la sigue desde su era Fearless, puedo decir que este es un álbum ligero, rítmico y pop, con tintes de su icónico 1989, dejando atrás su etapa de poeta torturada con Folklore y Evermore.

En lo personal, pienso que no todo tiene que ser profundo y dramático para ser de calidad. Esta entrega es diferente: es risas y alegría al encontrar el amor.
Canciones como The Fate of Ophelia y Opalite dejan ver cómo Swift se siente plena en su vida personal, dando a entender —con cortesía y delicadeza, como se espera de una dama— que no le debe explicaciones a nadie en temas como Actually Romantic y Cancelled. Además, se muestra como una mujer abierta y sin miedo a expresar sus sentimientos en canciones como Wood y Wi$h Li$t.
¿Podemos decir que este es un disco superficial, donde Tay Tay no nos deja ver su vulnerabilidad como en pasadas eras?
Para nada.
Al escuchar Eldest Daughter, Ruin the Friendship y Father Figure —la cual es una joya digna de atención—, es imposible no reconocer la profundidad detrás del brillo. El equipo de George Michael reveló que Taylor Swift se acercó a ellos a principios de este año para pedir autorización para la interpolación de Father Figure en su canción del mismo título. En ella, Swift habla de los juegos de poder que se dan dentro de la industria, un tema que resuena a lo largo del disco.

También destacan varias interpolaciones que hacen referencia a canciones de Lorde, George Michael, Michael Jackson e incluso Luis Miguel. ¿Será esto obra de la casualidad o un nuevo easter egg plantado por esta mastermind? No lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que la llamada “industria musical” que ella representa genera reacciones —negativas o positivas—, pero jamás pasa desapercibida. Y eso, después de tantos años en el mundo del entretenimiento como una verdadera showgirl, siempre será digno de admirarse.





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