Fotografías y reseña por: Néstor López (nstrlpz)

Anoche, el North Island Credit Union Amphitheatre se convirtió en el epicentro del rock y el metal clásico con un cartel de doble cabecera épico: los inmortales Judas Priest y el maestro del shock rock Alice Cooper.

El evento, que comenzó puntualmente a las 6:45 p.m. con la banda invitada, ofreció un viaje electrizante a través de más de cinco décadas de hard rock y heavy metal que dejó a la audiencia completamente extasiada.

El set de Alice Cooper, el gran precursor del shock rock, fue una mezcla magistral de teatro y rock and roll. Su setlist incluyó himnos ineludibles y rarezas que sorprendieron a los fans:

Clásicos Imprescindibles: «No More Mr. Nice Guy,» «I’m Eighteen,» «Feed My Frankenstein,» «Poison,» «Ballad of Dwight Fry,» «School’s Out» (con el infaltable confeti y la guillotina simbólica, que nunca falta en el show de Alice).

Rarezas Destacadas: El set incluyó el debut en vivo parcial de «Going Home» y la primera interpretación de «Second Coming» desde 1971.

Judas Priest demostró por qué son considerados «Los Dioses del Metal.» Su set de 14 canciones se centró en la potencia y la velocidad, incluyendo una fuerte presencia de su álbum de 1990, Painkiller, y material de su más reciente disco, Invincible Shield.

Poderoso Set: Temas como «All Guns Blazing,» «Hell Patrol,» «Freewheel Burning» y, por supuesto, la monstruosa «Painkiller,» resonaron con una fuerza implacable.

Nuevos Himnos: Los fans recibieron con entusiasmo «Gates of Hell» y «Giants in the Sky» de su más reciente álbum.

El Gran Final: El encore ofreció la trifecta de clásicos: «Hell Bent for Leather» y el himno de la cultura pop «Living After Midnight.»

La reacción del público fue abrumadoramente positiva, en lo que se sintió como una celebración intergeneracional del hard rock y el heavy metal. Desde los fans de toda la vida, vestidos con cuero y parches de denim, hasta jóvenes que descubren el género, la energía fue palpable.

El Anfiteatro, aunque grande, se sintió íntimo y cargado de euforia. Se pudieron notar las ovaciones ensordecedoras durante los solos de guitarra de Priest y la fascinación ante la macabra teatralidad de Cooper. Los cánticos masivos de canciones como «Breaking the Law» y «School’s Out» sellaron la hermandad entre la audiencia.

En resumen, el evento fue una demostración de que el rock y el metal clásico están más vivos que nunca. La gira conjunta de Judas Priest y Alice Cooper no es solo un concierto, es una pieza de historia del rock en vivo.

Agradecimientos especiales a todo el personal en North Island Credit Union Amphitheatre y Live Nation San Diego.

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