RESEÑA EPICENTER | El diablo viste a la moda 2

Estreno en México: 30 de abril, solo en cines

En Epicenter Entertainment la vimos antes que nadie y salimos con esa sensación de reencontrarte con una ex jefa 20 años después. Te emociona verla, reconoces el perfume, pero ya no manda igual.

¿Valió la pena la espera? Sí y no.

¿De qué va?

Casi dos décadas después, Runway ya no dicta la moda, lucha por no desaparecer. Una controversia viral pone a la revista contra las cuerdas y Meryl Streep vuelve como Miranda Priestly, pero con nuevas reglas de juego impuestas por Recursos Humanos.

Ya no puede humillar a becarios sin que le llegue un memo. Es la misma mirada de hielo, pero ahora mide cada palabra.

Andy Sachs ( Anne Hathaway) también regresó. Es más madura, escribe en serio, pero sigue siendo la buena del cuento. El guion fuerza la costura para que vuelva a trabajar para Miranda, y en su reencuentro pasa lo más Miranda posible: ni la recuerda.

La complicación llega cuando el hijo tecnólogo de Irv, interpretado por B.J. Novak, hereda Runway y quiere convertirla en un feed optimizado por IA. A eso súmale a Emily Charlton ( Emily Blunt), ahora ejecutiva de Dior, y a su novio multimillonario Benji Barnes ( Justin Theroux), que ven la crisis como oportunidad de compra.

Lo que sí funciona

1. El cuarteto original. Anne Hathaway, Meryl Streep, Emily Blunt y Stanley Tucci regresan a sus personajes como si no hubiera pasado el tiempo, mientras encuentran nuevos matices que equilibran la nostalgia con el presente.

2. El tema. La película entiende en qué mundo vivimos: despidos masivos, recorte de equipos creativos, redacciones que cambian fotógrafos por IA, y la pregunta de si una revista impresa todavía puede marcar tendencia. Lo mete con inteligencia entre fittings y juntas.

3. La nostalgia bien medida. Hay guiños, no refritos. Aún así creemos que la historia podría ser mejor aprovechada.

Lo que se tambalea

La historia quiere ser actual pero se distrae. Tapa los huecos narrativos con postales en los Hamptons, un desfile en Milán y una pasarela de cameos: Karl-Anthony Towns, Kara Swisher, Kenneth Branagh como el nuevo esposo violinista de Miranda, Lucy Liu como la entrevista imposible y Patrick Brammall como interés amoroso de Andy.

Son divertidos, pero no sostienen un segundo acto que pierde filo justo cuando debería cortar.

Veredicto Epicenter: 3 de 5 estrellas

Funciona como reencuentro, no como revolución. El carisma del elenco mantiene viva la película, pero el guion apuesta más al estilo que al fondo. Intenta modernizar Runway para la era del algoritmo y lo logra a medias: retrata bien el declive del print, el poder de lo digital y las nuevas dinámicas corporativas, pero nunca recupera la crueldad deliciosa que hizo icónica a la original.

Para fans: es un sí. Ver al equipo completo en la misma habitación después de 20 años paga el boleto.

Para quien busque la mordida de 2006: se va a quedar con ganas de más tijera y menos filtro.

Ahora te toca a ti: ¿la nostalgia te basta o querías que Runway quemara el algoritmo? Déjalo en comentarios y comparte si vas el 30 de abril.

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