De Pedro Almodóvar

Estreno en México: 28 de mayo

Calificación Epicenter: ★★★☆☆ — incómoda, brillante y peligrosamente honesta.

La ficha

111 minutos. España. Dirección y guion: Almodóvar. Fotografía: Pau Esteve Birba. Música: Alberto Iglesias, con canción original de Amaia. Reparto encabezado por Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia y Aitana Sánchez-Gijón, acompañados por Victoria Luengo, Patrick Criado, Milena Smit y Quim Gutiérrez. Se estrenó el 20 de marzo en España con buena crítica y llega ahora a Latinoamérica. Es la película que Almodóvar llevó a Cannes 2026 a competir por la Palma de Oro.

¿De qué va?

En la superficie, es la historia de Elsa (Lennie), una directora de culto paralizada por ansiedad y migrañas que intenta reconstruir su vida entre amistades rotas y duelos mal cerrados. A los 20 minutos entendemos el truco: Elsa no existe fuera del guion que está escribiendo Raúl (Sbaraglia), un director consagrado en plena crisis creativa. Almodóvar arma una matrioska: una película sobre un director que escribe sobre una directora que escribe sobre su entorno

No hay misterio que resolver. Hay culpa que mirar.

Lo que Almodóvar está haciendo aquí

‘Después de La habitación de al lado’, vuelve al español y cierra, según él mismo, un díptico autorreferencial con Dolor y gloria. Pero aquí va más lejos: no solo habla de sus miedos, habla del precio. ¿Tiene un artista derecho a robar el dolor ajeno para convertirlo en ficción? La película no responde, te deja con la pregunta ardiendo

Es un film profundamente autorreferencial, incómodo y desafiante, que explora la frontera entre ficción, memoria y culpa. Y lo hace con su caja de herramientas intacta: colores saturados, geometría obsesiva, vestuario como declaración, y esa melancolía elegante que solo Iglesias sabe musicalizar

Hay guiños constantes a Volver, La mala educación, Los abrazos rotos. Suena Chavela Vargas como un fantasma, y Amaia aparece para cantar «Las simples cosas», que termina siendo la tesis de la película: la tristeza como muerte lenta de lo cotidiano

Lo mejor

1. Bárbara Lennie. Contiene a Elsa sin convertirla en mártir. Su ansiedad no es adorno, es ritmo narrativo.

2. Sbaraglia. Hace de Almodóvar sin imitarlo. Es el ego cansado, el hombre que ya no soporta su propio universo.

3. El humor amargo. Almodóvar no ha perdido la ironía, solo la ha vuelto más seca. Hay una escena en Lanzarote, con el viento volcánico de fondo, donde Raúl le dice a su productora: «estoy harto de mí mismo». El público en Cannes se rió, luego se quedó callado

Lo que duele (a propósito)

No es una película para «disfrutar». No hay redención fácil, no hay final luminoso. Si vienes buscando el Almodóvar de Mujeres al borde, te va a parecer fría. Si vienes buscando al de Dolor y gloria, aquí lo encontrarás más despiadado consigo mismo. Es cine dentro del cine, sí, pero sin vanidad. Más autopsia que homenaje.

Veredicto Epicenter

Amarga Navidad no busca complacer. Busca confesar. Almodóvar, a sus 76, se mira al espejo y filma lo que ve: un creador que ha hecho arte del sufrimiento de otros y ahora teme haberse quedado sin capacidad de sentir.

Es su película más arriesgada en años porque renuncia al encanto para quedarse con la verdad. Y aun así, hay momentos de una belleza brutal: una cocina roja en Madrid, una canción susurrada, una madre que no aparece pero lo ocupa todo.

Vela si te interesa el cine como conversación incómoda. No la veas si necesitas que el cine te abrace. Aquí, Almodóvar no abraza. Apunta.

Ideal para: fans de Dolor y gloria, de charlas largas después de la función, de historias sobre el costo de contar historias.

Pásala si: quieres una comedia navideña. El título no miente: es amarga, y es Navidad solo porque todo duele más en diciembre.

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