Supergirl (2026) es un viaje intergaláctico directo y sin rodeos que funciona gracias al carisma arrollador de Milly Alcock.

Dirigida por Craig Gillespie (Cruella, Yo, Tonya), la película decide ignorar los tropos habituales del cine de superhéroes tradicional para adentrarse en un terreno mucho más áspero, espacial y refrescante. Basada en el aclamado cómic de Tom King, Supergirl: Woman of Tomorrow, esta entrega consolida el nuevo DC Universe de James Gunn alejándose por completo de la sombra de su primo Kal-El.

La Kryptoniana que prefiere el desierto a los rascacielos

Olvídate de la heroína pulcra de traje brillante y optimismo inquebrantable. La Kara Zor-El de 2026 arranca su historia con unas gafas de sol al estilo Kurt Cobain, resaca extrema y lidiando con un profundo hastío existencial en bares de mala muerte repartidos por la galaxia. Mientras que Superman fue criado en una granja idílica por padres amorosos, Kara creció viendo cómo su mundo se caía a pedazos sobre un fragmento errante de Krypton. Esa diferencia psicológica es el verdadero motor del guion de Ana Nogueira.

La trama arranca formalmente cuando una joven alienígena llamada Ruthye (Eve Ridley) busca su ayuda para cobrar venganza contra el despiadado pirata espacial Krem de las Colinas Amarillas (Matthias Schoenaerts). Lo que sigue no es una misión para salvar la Tierra, sino una travesía de carretera cósmica y tintes de Western crepuscular.

Un despliegue técnico con sabor a «Mad Max» espacial

La dirección de Gillespie inyecta dinamismo y un estilo visual que evoca directamente a una ópera espacial «punk rock». El apartado técnico destaca por:

Planetas vibrantes: Escenarios desérticos, sucios y llenos de texturas que se sienten reales gracias al uso inteligente de efectos prácticos.

Coreografías viscerales: Las peleas se sienten pesadas, dolorosas y alejadas del CGI plano e impersonal que plaga al género.

Vuelo con actitud: Kara no vuela de forma horizontal con el puño al frente; asciende con las rodillas flexionadas, desafiante y con pura inercia física.

Además, la química entre Alcock y el resto del reparto es innegable. Jason Momoa aparece devorándose la pantalla en cada escena como el cazarrecompensas Lobo, aportando la dosis exacta de humor canalla que equilibra el tono dramático de la cinta.

Luces y sombras en los confines de la galaxia

Virtudes

Milly Alcock entrega una actuación icónica, ruda pero sumamente vulnerable.

La ausencia de historias de origen redundantes se agradece enormemente.

Estilo visual imponente, alejado de las pantallas verdes corporativas.

Defectos

Ciertas subtramas estiran el ritmo en el segundo acto.

Algunos clichés del tropo de «chica dura de acción» asoman la cabeza.

El villano principal carece del desarrollo profundo que merecía.

Veredicto Editorial

Supergirl (2026) demuestra que el cine basado en cómics todavía tiene historias interesantes que contar cuando se atreve a salir de la zona de confort de la Tierra. No busca complacer a todo el mundo con una fórmula genérica de salvar el universo; en su lugar, prefiere ofrecer una fábula contenida, emotiva y visualmente espectacular sobre cómo procesar el duelo y encontrar justicia en una galaxia indiferente. Con este estreno en carteleras mundiales el 26 de junio de 2026, DC Studios manda un mensaje contundente: el futuro de su universo cinematográfico brilla con luz propia.

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